Los Mossos
Maldigo bastante a menudo el momento en que me alegré de que entregaran las competencias de Tráfico en Cataluña a los Mossos d'Esquadra. ¡Y pensaba que los Guardias Civiles eran chulos! Otros llegarán que bueno te harán...
El primer encontronazo que tuve con ellos fue cuando mi marido tuvo un accidente en moto contra un coche que realizó una maniobra incorrecta en una rotonda, los Mossos pasaron por allí e hicieron el atestado. En el momento que se alegró mi marido de que pasaran por allí. En mal momento llegaron.
En un principio el parte amistoso estaba bien cumplimentado, la declaración de los golpes correcta, el seguro se haría cargo de los gastos y de la baja por el golpe en el hombro.
Pues el atestado decía lo contrario. Algún iluminado dedujo, una vez sentado frente a un ordenador, que si una moto tenía los daños más importantes y el piloto el golpe en un hombro en un lado, era porque era el lado de la colisión, y por tanto, la moto tenía la culpa.
Ni se le pasó por la cabeza al Gran Experto en Tráfico que si hay una colisión entre coche y moto, la moto se desequilibra y cae al suelo. Al conductor del coche el atestado le vino como agua de mayo y encima reclamó los daños que la moto causó cuando el coche le pasó por encima.
Cuando intentamos aclarar qué había sucedido con el atestado, la respuesta literal del agente que nos atendió fue "los Mossos no se equivocan en los atestados". Vaya, que esto es lo que hay. Por suerte, mediante un contacto familiar pudimos contactar con otro agente de esa comisaría, y tras escuchar nuestra versión y analizar el atestado con la copia del parte amistoso vio que la razón era nuestra y pudo rectificar el atestado. No es que hubieramos perdido mucho dinero, la moto tenía protecciones, pero es esa reacción ante algo tan evidente.
El segundo encontronazo fue en una vía rápida. Había un accidente a la salida de una curva, con los dos carriles cortados por completo y el señor agente estaba en medio de la carretera señalando que había que salir de la vía por la salida. Buen intento, pero es que el agente estaba situado después del desvío, no había ninguna señalización reglamentaria como el coche patrulla y el coche que me adelantaba no me permitió verlo a tiempo.
Si hago caso de sus señales con la mano salta por los aires, pero a una le puede el corazón y lo esquivó como pudo. Así como el otro conductor. 150 eurones de multa por no obedecer las señales del agente. Eso sí, tras una buena bronca a mi marido por dejarme conducir (y en castellano, cuando nos dirigimos a él en catalán en todo momento), ya que según su diagnóstico, soy una persona que se bloquea cuando ve un agente de tráfico. ¿Tendrá que ver el hecho de ser mujer, o se lo dice a todos?
Frente a mi observación de que no estaba debidamente señalizado el accidente, me contestó que era una situación de emergencia y debía comprender que no estuviera todo correcto. Ya, que me salte encima del coche mientras otro me adelanta y me corta la trayectoria no es una situación de emergencia. El buen hombre no era consciente de que me debe la vida, y encima me ha costado 150 euros. Por cierto, la multa estaba llena de faltas de ortografía.
El tercer encontronazo fue en una vía señalizada como rápida, en pleno servicio pero que aún no se ha inaugurado, y pese a mantener la señalización vertical de vía rápida, hay que considerarla como carretera de segunda hasta que se inaugure. Demasiadas cábalas. Pero el rádar móvil cumple perfectamente su misión de tragaperras. De 80 a 120 km/h, toma 100 euros de multa pagando en 15 días.
El cuarto encontronazo fue en un accidente mortal. Un perro cruzó una vía rápida y un motorista colisionó contra el animal y contra un coche que lo esquivaba. Tras 20 minutos, teniendo el cuartel casi al lado, se presentaron. Servidora tuvo que dejar el coche a un lado y desviar un intenso tráfico por primera vez en su vida y cerrar el contacto de la moto que arrojaba gasolina mientras mi marido corría barranco abajo a intentar socorrerle (se desnucó contra el guardarraíl el pobre hombre, corrió para nada). Suerte que me bloqueo ante una situación de emergencia según el psicólogo con gorra.
El otro día que me quedé tirada en la autovía sin batería me puse los dos chalecos por si acaso y rezaba para que no llegaran antes que la grúa. Incluso cuando vienen al colegio a dar charlas de seguridad vial, yo cojo mi bolso y compruebo que llevo toda la documentación de la moto en regla, porque siempre que los veo "pringo".
La única moraleja que he sacado de mi multa es que si hay un Mosso, cambio de carril si puedo, porque nunca sabes por donde te pueden salir. Espero que cojan experiencia pronto, yo ya hago la señal de los cuernos y digo lagarto, lagarto cuando los veo de lejos.
Publicado por Ana Pérez, el 14/02/2007 a las 10:46
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