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Como ser La Más Motera

Alguna vez hojeo alguna de las "grandes biblias" que dicen a los motoristas lo que tienen que comprarse, como se han de vestir y peinar y a qué piloto tienen que animar entre fotos de "bellezas exóticas" y jovencitas ligeras de ropa que merecen comentarios pretendidamente elogiosos. O no, porque si una aficionada no alcanza los parámetros estéticos del redactor, tampoco se ahorran juicios de valor que nadie ha pedido ni vienen a cuento. A veces aparecen perlas como un consultorio técnico donde se recomienda a una muchacha de 1,60 m. que pide consejo para comprarse una trail que se olvide del tema y se pase al custom, mucho más apropiado para señoritas. Como si las motos no pudieran rebajarse en los talleres. La respuesta correcta habría sido buscar en un catálogo los modelos de trail más aptos para ser rebajados, y confiar un poco en la maña de una mujer, que no por serlo va a tener menos que un hombre. Todos conocemos a un hombre bajito que lleva una gran trail. Pero mujeres, no tantas, y menos habrá con consejos como estos. Prefiero pensar en los prejuicios que todavía pesan en el mundo de la moto en nuestro país, que en unas eventuales prisas a la hora de cerrar. O la perla definitiva de este mes, que es una reflexión sobre las chicas del paraguas y su necesidad en una carrera de motos con un prólogo de intenciones políticamente correctas. Vamos por partes. Si hay chicas del paraguas es porque forma parte de la tradición, nos guste a algun@s o no (qué divertida fue la aparición de la campeona Katia Poensgen en el Mundial, cuanta imaginación por parte de las marcas). Pretender justificar con elucubraciones esteticistas la aparición de estas modelos en nuestra revista es perder el tiempo. Son mozas llamativas, la mayoría de los aficionados son hombres, los medios de comunicación hacen el juego de manera más o menos babosa, y la publicidad manda. Si nadie publicara fotos de ellas, si nadie se fijara en ellas, desaparecerían de los circuitos. Visto lo visto, no están precisamente en vías de extinción. Pero reflexionar sobre la falta de mujeres motoristas en las carreteras españolas fijándose en el dato de que van pocas a una concentración que se celebra en Sabiñánigo es para contestar que las pocas españolas que conducimos motos vamos a donde nos apetece, incluyendo a esta bonita y especial concentración. Que si ningún hombre es más o menos motero por preferir Arguís o Elefantentreffen o concentraciones privadas de su motoclub a Pingüinos, y viceversa, tampoco ninguna mujer es más o menos motera por preferir un tipo de concentración a otro. Hay muchos condicionantes que te llevan a ir a una concentración y no a otra, como la distancia, el precio de la inscripción, que te dejen dormir por la noche o que haya fiesta continua, que tus amigos puedan acompañarte pese a sus pintas, o que sólo dejen entrar gente como tú y motos como la tuya. Si no me pongo lo que dicen las revistas de modas que está de idem, menos aún pienso hacer lo que me diga una de motos.

Publicado por Ana Pérez, el 14/02/2007 a las 10:48

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