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miércoles, 24 de octubre de 2007

Fácil y difícil...

Una motera extranjera me planteó una vez una pregunta. ¿Por qué hay tantas motos en las carreteras españolas, y tan pocas conducidas por mujeres? No le entraba en la cabeza. Tenemos un clima privilegiado, un parque móvil envidiable, una estatura media de metro sesenta y cinco, y una tasa de empleo femenino aceptable. En su país, aunque los chicos son mayoría, es más fácil ver una motera.

Pues no supe cómo explicárselo. ¿Razones culturales? ¿Económicas? ...a saber.
Supongo que son las mismas por las que a muchas mujeres de mi entorno les extraña ver una mujer a los mandos de una moto de gran cilindrada, y no al volante de un coche de gama alta. O las de muchos hombres, incluso "compañeros del metal", a los que no les cuadra ver a la rubia conduciendo un pedazo de moto y no en el asiento de atrás. A lo mejor es una simple cuestión de acostumbrarse.

Ser una motera es tan fácil como subirse a una moto, ponerla en equilibrio y arrancarla. Como sacarse el carnet, ir a una tienda, comprarse una y disfrutar como una enana por carreteras y caminos. Mi madre me dijo hace un montón de años: "si vas a ir en moto, llévala tú". Puro sentido común.

Ya que tenemos en portada de DailyMotos una entrevista con la campeonísima de trial Laia Sanz, la pongo como ejemplo. Montesa y el resto de sus patrocinadores han hecho una gran apuesta por el futuro del deporte y las ventas de motos apoyándola, porque detrás de ella hay montones de niñas, y montones de madres y padres que ven como regalar una moto a una niña no es tirar el dinero. Inciso: ¿extraña que las madres compren motos a sus hijitas? ...estamos en el s. XXI, existen las madres de familia que conducen pedazo de motos.

Fomentar la presencia de niñas y mujeres en la publicidad, la prensa especializada o el deporte de la moto es duplicar el mercado potencial de compradores. Acostumbrarnos a ver chicas, mujeres, señoras, señoritas y señoronas a los mandos de motos de todos los colores, todos los estilos y todas las cilindradas.

Tan fácil y tan difícil...

Publicado por Ana Pérez, el 24/10/2007 a las 14:30

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Diarios de Motocicleta

He ido a ver al cine la película "Diarios de Motocicleta", del brasileño Walter Selles, que se estrena estos días. No sé si refleja o no la verdadera vida del Che ni la realidad de ese viaje ni si el libro en que se basa, escrito por el propio Che en 1953, es un diario fidedigno o no del todo, pero como espectadora y motera he disfrutado como una enana. El libro también es muy agradable de leer.

El viaje en moto del Che Guevara y Alberto Granados desde Buenos Aires hasta Venezuela es para los moteros americanos una ruta comparable –salvando las distancias- a nuestro viaje a Cabo Norte. Atraviesa la Pampa, los Andes, cruza el Amazonas y discurre por una infinita variedad de paisajes, gentes y estilos de vida. Es casi un viaje iniciático que cambia la vida de quien lo lleva a cabo.

En la película de Selles, la preciosa Norton 500 es tan protagonista como los propios actores. Se nota que detrás de la cámara había un motero. Selles nunca lo ha ocultado, y ha conseguido que los actores Gael García Bernal y Rodrigo de la Serna, que no tenían gran aprecio por las dos ruedas, prometieran sacarse el carnet (quién lo diría, viendo la película).

En los años 50 un viaje tan duro como "La Ruta del Che" debió ser aún más duro. La Panamericana no existía, casi todo lo que hoy en día es carretera más o menos buena entonces eran pistas y caminos, y una Norton 500 cargada hasta los topes llevando dos personas no es la manera más fácil de emprender tamaña aventura. Las imágenes de Alberto haciendo el equipaje reflejaban la ilusión con que cualquier motero se lanza a la aventura de un gran viaje. Las localizaciones de la película son bellísimas. Las grandes pistas pamperas, las carreteruchas andinas, el Machu Pichu, las ciudades réplica de aquella época, los escenarios de la selva...

Pero lo más realista fueron los trompazos que se sucedían, uno tras otro, con la Norton –que no sufran los amantes de las clásicas, era una Suzuki SV650 carenada con una imitación de la Norton-. Así los relata el libro, y así los refleja la película. El propio Che afirmaba en su libro que a lo mejor se pasaron de optimistas al elegir una moto para cruzar Sudamérica porque no pensaban que iban a darse tantos porrazos, pero que era la forma más adecuada de conocer la realidad de los lugares donde pasaban porque de haber ido en coche, se hubieran aislado tras las ventanillas. No es difícil de imaginar. Con una moto como la Norton, cargada al límite y dos pilotos poco experimentados, meterse en el cuerpo tantos miles de km en pistas con nieve, barro y piedras tuvo que ser un suplicio -Alberto Granados averiguó años más tarde que fueron los primeros motoristas en atravesar los Andes en moto-. Hasta que la pobre Norton "murió", como un noble y fiel animal malherido. También los lagrimones de Alberto mientras la tapaba con una sábana blanca en el desguace fueron realistas. Thomas, el hermano de Granados, consiguió recuperarla y la vendió a piezas. Casi todas las Norton de aquella época que pueden encontrarse hoy en día en Argentina proclaman que llevan alguna pieza de la mítica "Poderosa". Quién sabe...

Espero que si vais a verla, la disfruteis tanto como yo...

Publicado por Ana Pérez, el 24/10/2007 a las 14:30

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miércoles, 19 de septiembre de 2007

El 112 se luce

En primer lugar, mi reconocimiento hacia tantas y tantas buenas acciones por parte del 112, incluyendo el rescate de dos participantes españolas del Dakar en medio del desierto de Mauritania gracias a una llamada de su madre. Lo que pasa es que cuando falla, aunque solamente sea una vez, las consecuencias son fatales, y quien lo sufre sabe lo que es sentirse completamente desamparado.

Supongo que habeis visto la noticia en casi todas partes de como un motero accidentado se ha quedado para siempre en un terraplen porque nadie le fue a socorrer de inmediato pese a haber llamado al 112. En el enlace teneis la noticia completa.

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/09/17/espana/1190027689.html

El hombre era de Barcelona, estaba de viaje hacia León y tuvo el accidente en Burgos. Como no supo decir dónde había tenido exactamente el accidente, no pudo recibir ayuda. Vamos, como para sacarse un 10 en Geografía mientras ves las estrellas con la espalda rota en medio de la nada...

He perdido un artículo que escribí hace un par de años para mi columna de Dailymotos explicando una mala experiencia de unos amigos con el 112 en un accidente que tuvo lugar en una carretera que cruza dos autonomías. Suerte que le dieron a la señorita las coordenadas GPS del accidente y que venía un médico con el grupo, porque si no le decían la provincia exacta no les atendía y mi amigo malherido -saltó por encima de un guardarraíl asesino y dió con todo el espinazo en la roca viva de un terraplén- no recibiría asistencia.

Justo lo que necesitas cuando no eres de la zona y además de no saber en qué autonomía de España te encuentras exactamente, no tienes claro si un amigo se ha matado o está a punto de perder las piernas. Además acudió una patrulla de la Guardia Civil con la amenaza de que les abrieran expediente –por eso no digo de dónde son pese a toda mi gratitud hacia ellos, a ver si encima los van a sancionar-, porque eran el cuartel más cercano y en esa zona no tenían jurisdicción, pero les habían llamado y no les iban a dejar tirados.

 

¿Hemos ido a peor?, con tantas transferencias y tantas autonomías y tantas funciones duplicadas creo que sí. Echo de menos un mando único para Emergencias. Y algo más de sensibilidad para seleccionar a las personas que atienden un teléfono de emergencias: además de un trato exquisito, necesitan grandes dosis de psicología, extensos conocimientos de geografía, no sólo de su zona, y primeros auxilios para una primera orientación, quizá dos o tres idiomas extranjeros, y la capacidad de calmar a quien llama –nunca es plato de gusto llamar a un 112 por un accidente grave-, y no de ponerlo más nervioso todavía. No sirve el perfil medio de telefonista de call-center.

Publicado por Ana Pérez, el 19/09/2007 a las 19:03

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jueves, 9 de agosto de 2007

El tercer mundo está en la AP-7

El día del Gran Atasco, ese del 4 de agosto de 70 km que enlazaba dos peajes en la puerta de entrada de la Europa mediterránea hacia la costa española, tuve que coger dos veces la autopista, una por la mañana, en que pude apreciar la inmensidad de la trampa en que se convirtió la AP-7, y otra por la noche en dirección contraria.

Apenas cojo las autopistas españolas y sí, y mucho más, las francesas, por lo que mi punto de referencia son estas. En primer lugar la AP-7 tiene en muchos de sus tramos dos carriles por sentido y arcenes pequeños, por lo que contraviene la ley por la que autopista se denomina a una vía de tres carriles como mínimo y arcén de metro y medio. ¿Por qué se permite?, sólo Dios, el gobierno y La Caixa, accionista mayoritario de Acesa lo saben.

En segundo lugar esos dos carriles están en un estado de conservación muy deficiente si se comparan con otras autopistas de peaje europeas. Y en tercer lugar sus servicios son indignos de un país de la Unión Europea.

Las cabinas de cobro son insuficientes, generando múltiples retenciones cada día y tienen poco personal. Las máquinas de tarjetas están en un estado lamentable. El suelo, lleno de gasoil, con lo que al conducir la moto hay que poner mucha atención.

Una autopista tan frecuentada por extranjeros tiene un problema adicional en sus peajes: cualquier problema de comprensión de letreros, cualquier pega con las tarjetas es causa de una retención. El personal de las cabinas está sobrecargado de trabajo y no puede llegar inmediatamente. Multipliquemos esto por un volumen extraordinario de extranjeros y el atasco está garantizado. La falta de áreas de descanso y de servicio hacen que muchos vehículos se queden tirados en el arcén por avería o indisposición de sus ocupantes: si hay suficientes áreas de descanso, un vehículo puede detenerse para comprobar la sospecha de avería, pinchazo, etc., si no, hay que seguir hasta que se llega a una o bien el desastre –o la vomitona- es irremediable e inminente. Un coche o camión en el arcén detenidos por emergencia causan retenciones: por esquivarlo y por el "efecto chafardero".

La falta de servicios es vergonzante. Tres lavabos de señoras y uno de señores y tres urinarios en un area de descanso, ¡si hay más dentro de la gasolinera!, en Francia hay aseos de sobra y hasta duchas, zona de picnic con sombra y acampada, aparte de que a las motos se les cobra más o menos la mitad que a los coches.

Gente amontonada, hacinada y tirada por el suelo del poco espacio disponible en las áreas de servicio para descansar de un largo viaje. Suciedad por todas partes, las ratas corren a sus anchas. En las gasolineras hay muy poca variedad de alimentos y bebida, por lo que es casi obligatorio llevar provisiones encima como si fuéramos al Sahara en vez de a Castellón o bien acabar en el restaurante de la autopista, que no está al alcance de todos los viajeros, que no todos son turistas rubios y ricos. ¿Cómo pretenden que hagamos paradas de descanso, si es antihigiénico acercarse al poco césped salpicado por fluidos corporales variados?, ¿a quién extraña tener que esquivar centenares de vehículos dando tumbos con un conductor cansado y unos ocupantes seguramente estresados, en especial si son niños?, y si el vehículo además va sobreocupado y sobrecargado contraviniendo todas las normas de circulación, ya no hablemos. ¿No puede controlarse de alguna manera a la entrada de nuestro país el paso de estos vehículos tan inestables?

A mí me da mucha vergüenza que esta autopista sea la primera impresión que se llevan los turistas al poner pie en España. Yo puedo esquivarla, pero ellos no: es una trampa que sobrellevan alucinando.

Publicado por Ana Pérez, el 09/08/2007 a las 17:03

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martes, 20 de marzo de 2007

Las Juanis

Bigas Luna en “Yo Soy la Juani” quiso representar con su protagonista a un tipo de muchacha de pocas luces pero muy echada p’alante que disfruta del mundillo de las carreras ilegales de coches. ¿Por qué es un especímen muy, muy peligroso para una mujer motorista?, pues porque esas criaturas agarruladas mantienen al volante de sus maqueados coches una absurda competición contra todo lo que se menea enarbolando la bandera de un estúpido feminismo de peluquería –sí, el de las despedidas de soltera con rodillo de amasar que pasa de suegras a nueras-, que se resiente cuando aparece otra mujer con aparentemente más agallas que ella: la motera. La abeja reina de los alerones queda degradada a abeja del montón de coches en un plis-plas. Todas podemos sentarnos dentro de un coche y arrancar, alguna puede darle con mejor o peor fortuna al pedal del gas, pero conducir una moto de gran cilindrada es otra cosa. Está –aún- peor visto por la sociedad, requiere una gran fuerza de voluntad para romper barreras y estereotipos, unas aptitudes físicas y técnicas algo superiores a lo normal entre sus homólogas enlatadas, y desde luego un cierto valor para aliñar el conjunto. Que te creas o no la reina de la carretera ya va con la persona, que de todo hay. Esta reflexión es mi manera de explicarme el por qué se picó conmigo de esa forma. Se empeñó en adelantarme por la derecha tras irme pisando la matrícula cuando yo estaba intentando echarme a un lado para sacármela de encima –palabra- y seguir a lo mío. Faltó poco para topar con su porromóvil que iba haciendo eses a todo trapo. Cuando la vi alejarse me hizo “el pajarito” (¿??) y comprobé como se iba picando con otros coches. A esa gentuza ni las multas ni los puntos les afectan. Su estilo de vida es dar la nota y hacer mucho, mucho ruido, como esos asilvestrados niños que se revuelcan por el suelo para que sepamos que existen, ya que sus padres no les hacen ni caso. Pues buen provecho, hija mía.

Publicado por Ana Pérez, el 20/03/2007 a las 23:56

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miércoles, 28 de febrero de 2007

Sexo (no), motos, drogas y rock&roll

Las concentraciones de motos como mandan los cánones tienen zona de acampada y zona de actos y festejos, a veces con hoguera y a veces sin ella, dependiendo de la época del año. Esta diferenciación tan sensata viene porque hay moteros que quieren disfrutar de la fiesta nocturna hasta que el cuerpo aguante sin molestar a otros que desean reponer fuerzas para recuperarse de un largo viaje, en ocasiones de varios centenares de kilómetros, y que muy probablemente se repetirá al día siguiente. Hay una categoría aparte: los pringados que como no necesitan dormir porque viven al lado del lugar de la concentración, ponen en riesgo las vidas (así como suena) de los que necesitan descansar haciendo el idiota en la zona de acampada. Los hay de perfil bajo, como los borrachitos que llegan armando follón a las tantas, alterando el descanso de los demás durante cinco o diez minutos mientras deciden cual de las dos cremalleras (¡hip!) es la buena, y los grandes pringados que “deleitan” a la concurrencia en la misma entrada de sus tiendas con una muestra de oligofrenia en estado puro de más de dos horas. Me gustaría ver una estadística de mortalidad tras una gran concentración estilo Pingüinos debida al cansancio y la falta de sueño. Pero claro, los moteros somos gente solidaria que nos saludamos por la carretera y sabemos como pasarlo bien, aunque algún desagradecido no lo sepa entender. En Elefantentreffen, la mítica concentración alemana, lo tienen muy claro: dos alemanes como dos torres quitan las llaves de la moto a quien quiere dar la nota molestando, y se las devuelven al día siguiente. De todos modos, como el frío, la distancia y la nieve enfrían los ánimos de los macarras (aunque la cerveza corre una mala cosa) por allí, trabajan bien poco. Hoy toca otro cuento inmoral y poco edificante. Aparten a las criaturas de la pantalla, que voy a hablar de grandes pringados, pringados de marca mayor. Dopados hasta las orejas con toda clase de sustancias legales e ilegales, tres macarras de postal llevan acelerados toda la noche primero haciendo cortes de encendido con esas pobres motos que no tienen la culpa (alguna con el cartelito de "se vende-5000 km-sin caídas"), luego vociferando a voz en grito incongruencias mientras se tambalean en busca del siguiente whisky, y no satisfechos con que en la zona de la hoguera nadie les haga ni caso, más que nada por la legendaria escasez de mujeres en las concentraciones de motos, se van a dar por saco a la zona de acampada, con la vana esperanza de que alguna hembra insatisfecha deje alegremente a su pareja que ronca al lado y protagonice un remedo de película hardcore-motera con los tres. Digo una, porque ni el más perjudicado de los tres pringados esperaría ni bajo los peores efluvios etílicos que saltaran sobre ellos las siete mujeres pantera que dicen que corresponde a cada varón, en total 21, además enfebrecidas por la propaganda grosera y reiterativa de sus atributos viriles. Más que nada se trata de una cuestión numérica. Entre las protestas y quejas con sordina en la zona de acampada (encima había que darse por satisfechos con que habían cesado los cortes de encendido), los tres amigos seguían imperturbables profiriendo perlas de limitación humana mientras visionaban cortos pornográficos de móvil y carreras de MotoGP a todo lo que daba el sufrido aparatejo, hasta que a alguno se le iluminó su neurona okupa y decidió que lo mejor era buscar unas profesionales: buen intento si no fuera porque el lupanar más cercano estaba a más de 30 km de una carretera secundaria de curvas imposibles y si ya les había costado llegar de día con tanta curva… Llamaron a sus amigas con derecho a roce, que les pusieron peor que estaban pero no accedían a coger el coche y acercarse (de tal desaire dedujimos que lo de los 27 cm era publicidad engañosa), y tras discutir en pleno calentón quien de ellos iba a ser el sujeto pasivo de diferentes actos dentro de la tienda de campaña (casi casi convencen a uno, pero el problema era la falta de vaselina a esas horas), o si mejor era coger las motos y hacer los 30 km, o si llamar directamente al conseller en cap para que se la suministrara (¿??) (lo que hace el alcohol, ¡hip!…) se hizo de día y sonaron las campanas de la iglesia. Las ocho de la mañana. Los muy pringados llevaban haciendo el macarra a grito pelao tres horas seguidas, y como los vampiros, se metieron en su guarida huyendo de la luz del sol. Ya estábamos desvelados, así que dudando entre proceder a la quema generalizada de motos deportivas japonesas o bien bajarles el calentón con las botas de enduro aprovechando que eran fáciles de localizar porque cada vez que sonaban los cuartos del campanario aullaban ciscándose en el pobre cura (pobrecitos… querían dormir la mona), o bien reirnos con las pobrezas humanas que la nochecita toledana tan descarnadamente reveló, decidimos ir a desayunar. Para que luego digan que no tenemos sentido del humor. De perdidos, al río: ibamos a ser de los primeros en la cola para comernos sus donuts…

Publicado por Ana Pérez, el 28/02/2007 a las 16:59

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miércoles, 14 de febrero de 2007

Segunda Oportunidad

A finales de los años 70 había un programa en Televisión Española que nos congregaba puntuales a toda mi familia, abuela incluida, todos moteros y enlatados fanáticos: "La Segunda Oportunidad". Vale, no había más donde elegir, pero podías tener la tele encendida y hacer la charleta en casa, o bien callar y escuchar lo que te decían como si la vida te fuera en ello. En casa se daba esta segunda circunstancia cuando salía Paco Costas. Y eso que en mi escalera solamente mi padre y dos vecinos más tenían coche... ni punto de comparación con los follones que se forman para aparcar ahora. Paco Costas, el experto en motor, explicaba diferentes situaciones que pueden darse en el tráfico susceptibles de provocar un accidente mortal y la forma correcta de afrontarlas. Era impresionante ver al especialista Alain Petit darse porrazos a cual más espectacular y salir vivo sin despeinarse. Somos muchos los que nos preguntamos por qué TVE, una cadena que pagamos entre todos y que se supone con vocación de servicio a la comunidad no sustituye algún programa prescindible para la vida inteligente de los que emite en "prime-time" por uno del estilo de "La Segunda Oportunidad". El resto de cadenas son negocios privados y ahí no me voy a meter, que hagan con su audiencia lo que quieran cuando a lo mejor podrían evitarse muertes con programas divulgativos de este estilo. Sería una forma barata y efectiva de ayudar a la mejora de la formación vial que tanto necesitamos, y está visto que los anuncios de Isabel Coixet para la DGT y el carnet por puntos o la persecución de los radares no consiguen resultados tan brillantes como se deseaba. ¿Por qué no probar con un programa de formación entretenido y didáctico? Cuánta gente necesitaría saber cómo se comporta un coche con nieve y cómo ponerle unas cadenas. O si se despeña a un pantano, la forma de salir de su interior. Los primeros pasos para auxiliar a un accidentado grave de moto. Y tantas cosas que ahora no se me ocurren. Todo esto viene a que soy seguidora del blog de Paco Costas, www.pacocostas.com, y ha tenido el detalle de colgar en YouTube los videos de la serie. No pierden actualidad (elogio para él, crítica para los gestores de Tráfico y para el colectivo de conductores de nuestro país). Los links están en su página web.

Publicado por Ana Pérez, el 14/02/2007 a las 11:00

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Como ser La Más Motera

Alguna vez hojeo alguna de las "grandes biblias" que dicen a los motoristas lo que tienen que comprarse, como se han de vestir y peinar y a qué piloto tienen que animar entre fotos de "bellezas exóticas" y jovencitas ligeras de ropa que merecen comentarios pretendidamente elogiosos. O no, porque si una aficionada no alcanza los parámetros estéticos del redactor, tampoco se ahorran juicios de valor que nadie ha pedido ni vienen a cuento. A veces aparecen perlas como un consultorio técnico donde se recomienda a una muchacha de 1,60 m. que pide consejo para comprarse una trail que se olvide del tema y se pase al custom, mucho más apropiado para señoritas. Como si las motos no pudieran rebajarse en los talleres. La respuesta correcta habría sido buscar en un catálogo los modelos de trail más aptos para ser rebajados, y confiar un poco en la maña de una mujer, que no por serlo va a tener menos que un hombre. Todos conocemos a un hombre bajito que lleva una gran trail. Pero mujeres, no tantas, y menos habrá con consejos como estos. Prefiero pensar en los prejuicios que todavía pesan en el mundo de la moto en nuestro país, que en unas eventuales prisas a la hora de cerrar. O la perla definitiva de este mes, que es una reflexión sobre las chicas del paraguas y su necesidad en una carrera de motos con un prólogo de intenciones políticamente correctas. Vamos por partes. Si hay chicas del paraguas es porque forma parte de la tradición, nos guste a algun@s o no (qué divertida fue la aparición de la campeona Katia Poensgen en el Mundial, cuanta imaginación por parte de las marcas). Pretender justificar con elucubraciones esteticistas la aparición de estas modelos en nuestra revista es perder el tiempo. Son mozas llamativas, la mayoría de los aficionados son hombres, los medios de comunicación hacen el juego de manera más o menos babosa, y la publicidad manda. Si nadie publicara fotos de ellas, si nadie se fijara en ellas, desaparecerían de los circuitos. Visto lo visto, no están precisamente en vías de extinción. Pero reflexionar sobre la falta de mujeres motoristas en las carreteras españolas fijándose en el dato de que van pocas a una concentración que se celebra en Sabiñánigo es para contestar que las pocas españolas que conducimos motos vamos a donde nos apetece, incluyendo a esta bonita y especial concentración. Que si ningún hombre es más o menos motero por preferir Arguís o Elefantentreffen o concentraciones privadas de su motoclub a Pingüinos, y viceversa, tampoco ninguna mujer es más o menos motera por preferir un tipo de concentración a otro. Hay muchos condicionantes que te llevan a ir a una concentración y no a otra, como la distancia, el precio de la inscripción, que te dejen dormir por la noche o que haya fiesta continua, que tus amigos puedan acompañarte pese a sus pintas, o que sólo dejen entrar gente como tú y motos como la tuya. Si no me pongo lo que dicen las revistas de modas que está de idem, menos aún pienso hacer lo que me diga una de motos.

Publicado por Ana Pérez, el 14/02/2007 a las 10:48

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Los Mossos

Maldigo bastante a menudo el momento en que me alegré de que entregaran las competencias de Tráfico en Cataluña a los Mossos d'Esquadra. ¡Y pensaba que los Guardias Civiles eran chulos! Otros llegarán que bueno te harán... El primer encontronazo que tuve con ellos fue cuando mi marido tuvo un accidente en moto contra un coche que realizó una maniobra incorrecta en una rotonda, los Mossos pasaron por allí e hicieron el atestado. En el momento que se alegró mi marido de que pasaran por allí. En mal momento llegaron. En un principio el parte amistoso estaba bien cumplimentado, la declaración de los golpes correcta, el seguro se haría cargo de los gastos y de la baja por el golpe en el hombro. Pues el atestado decía lo contrario. Algún iluminado dedujo, una vez sentado frente a un ordenador, que si una moto tenía los daños más importantes y el piloto el golpe en un hombro en un lado, era porque era el lado de la colisión, y por tanto, la moto tenía la culpa. Ni se le pasó por la cabeza al Gran Experto en Tráfico que si hay una colisión entre coche y moto, la moto se desequilibra y cae al suelo. Al conductor del coche el atestado le vino como agua de mayo y encima reclamó los daños que la moto causó cuando el coche le pasó por encima. Cuando intentamos aclarar qué había sucedido con el atestado, la respuesta literal del agente que nos atendió fue "los Mossos no se equivocan en los atestados". Vaya, que esto es lo que hay. Por suerte, mediante un contacto familiar pudimos contactar con otro agente de esa comisaría, y tras escuchar nuestra versión y analizar el atestado con la copia del parte amistoso vio que la razón era nuestra y pudo rectificar el atestado. No es que hubieramos perdido mucho dinero, la moto tenía protecciones, pero es esa reacción ante algo tan evidente. El segundo encontronazo fue en una vía rápida. Había un accidente a la salida de una curva, con los dos carriles cortados por completo y el señor agente estaba en medio de la carretera señalando que había que salir de la vía por la salida. Buen intento, pero es que el agente estaba situado después del desvío, no había ninguna señalización reglamentaria como el coche patrulla y el coche que me adelantaba no me permitió verlo a tiempo. Si hago caso de sus señales con la mano salta por los aires, pero a una le puede el corazón y lo esquivó como pudo. Así como el otro conductor. 150 eurones de multa por no obedecer las señales del agente. Eso sí, tras una buena bronca a mi marido por dejarme conducir (y en castellano, cuando nos dirigimos a él en catalán en todo momento), ya que según su diagnóstico, soy una persona que se bloquea cuando ve un agente de tráfico. ¿Tendrá que ver el hecho de ser mujer, o se lo dice a todos? Frente a mi observación de que no estaba debidamente señalizado el accidente, me contestó que era una situación de emergencia y debía comprender que no estuviera todo correcto. Ya, que me salte encima del coche mientras otro me adelanta y me corta la trayectoria no es una situación de emergencia. El buen hombre no era consciente de que me debe la vida, y encima me ha costado 150 euros. Por cierto, la multa estaba llena de faltas de ortografía. El tercer encontronazo fue en una vía señalizada como rápida, en pleno servicio pero que aún no se ha inaugurado, y pese a mantener la señalización vertical de vía rápida, hay que considerarla como carretera de segunda hasta que se inaugure. Demasiadas cábalas. Pero el rádar móvil cumple perfectamente su misión de tragaperras. De 80 a 120 km/h, toma 100 euros de multa pagando en 15 días. El cuarto encontronazo fue en un accidente mortal. Un perro cruzó una vía rápida y un motorista colisionó contra el animal y contra un coche que lo esquivaba. Tras 20 minutos, teniendo el cuartel casi al lado, se presentaron. Servidora tuvo que dejar el coche a un lado y desviar un intenso tráfico por primera vez en su vida y cerrar el contacto de la moto que arrojaba gasolina mientras mi marido corría barranco abajo a intentar socorrerle (se desnucó contra el guardarraíl el pobre hombre, corrió para nada). Suerte que me bloqueo ante una situación de emergencia según el psicólogo con gorra. El otro día que me quedé tirada en la autovía sin batería me puse los dos chalecos por si acaso y rezaba para que no llegaran antes que la grúa. Incluso cuando vienen al colegio a dar charlas de seguridad vial, yo cojo mi bolso y compruebo que llevo toda la documentación de la moto en regla, porque siempre que los veo "pringo". La única moraleja que he sacado de mi multa es que si hay un Mosso, cambio de carril si puedo, porque nunca sabes por donde te pueden salir. Espero que cojan experiencia pronto, yo ya hago la señal de los cuernos y digo lagarto, lagarto cuando los veo de lejos.

Publicado por Ana Pérez, el 14/02/2007 a las 10:46

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Secuestros expres de motos en Granada

Un amigo granadino se encontró con que le habían robado la moto (nueva e impecable) y ni corto ni perezoso se dedicó a poner carteles por la zona que está en boca de todos los moteros granadinos con los datos de la moto y su número de móvil. Muy poco rato después recibió una llamada pidiéndole 3000 euros en 1 hora o bien se la encontraría quemada. Como sabe que la amenaza se ha cumplido en otros casos, bastante numerosos en la capital nazarí, regateó para rebajar la cifra y fue acto seguido al cuartel de la Guardia Civil a poner el hecho en conocimiento de las autoridades, por si podían detener in-fraganti a los delincuentes. El agente que le atendió le dijo que era materialmente imposible hasta el día siguiente, que diera largas por teléfono como pudiera y que a la mañana siguiente montarían un dispositivo, pero sobre todo, que no pagara la extorsión. ¿Qué hacer en un caso así?, pagar es contribuir a que siga girando la rueda de la extorsión, pero también es asegurarse de recuperar un bien que ha costado 8000 euros, ante la absoluta seguridad de que en una hora estará convertido en cenizas. Y claro, no es cuestión de llegar al puñetero barrio con cuatro amigos de aspecto patibulario y liarse estilo Chuck Norris contra todo lo que se mueve, por muchas ganas que tengamos. Cuando regresó al cuartel de la Benemérita a poner la denuncia y explicar lo que había pasado, además de una reconvención por pagar la extorsión, recibió una explicación bastante humana y coherente sobre los motivos por los que están atados de pies y manos con unos delincuentes (organizados y en bandas) que todo el mundo sabe a qué se dedican, quién son y dónde están. Pero para recuperar la moto mi amigo se había tenido que buscar la vida solito... Otro motero recibió amenazas de muerte contra él y su familia en plena sede del Juzgado cuando se disponía a llevar a cabo la rueda de reconocimiento por una extorsión similar. Poco después el juez Miguel Ángel del Arco, titular del Juzgado de Instrucción nº 6 de Granada ordenó la detención de los delincuentes y ha emprendido una amplia investigación para tratar de aclarar los casos de presuntas extorsiones sufridas por los propietarios de motocicletas y ciclomotores a manos de grupos organizados de delincuentes. Ojalá puedan estar muy pronto tranquilos los moteros granadinos. La noticia, aquí. http://www.granadahoy.com/33865_ESN_HTML.htm

Publicado por Ana Pérez, el 14/02/2007 a las 10:25

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