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miércoles, 14 de febrero de 2007

Secuestros expres de motos en Granada

Un amigo granadino se encontró con que le habían robado la moto (nueva e impecable) y ni corto ni perezoso se dedicó a poner carteles por la zona que está en boca de todos los moteros granadinos con los datos de la moto y su número de móvil. Muy poco rato después recibió una llamada pidiéndole 3000 euros en 1 hora o bien se la encontraría quemada. Como sabe que la amenaza se ha cumplido en otros casos, bastante numerosos en la capital nazarí, regateó para rebajar la cifra y fue acto seguido al cuartel de la Guardia Civil a poner el hecho en conocimiento de las autoridades, por si podían detener in-fraganti a los delincuentes. El agente que le atendió le dijo que era materialmente imposible hasta el día siguiente, que diera largas por teléfono como pudiera y que a la mañana siguiente montarían un dispositivo, pero sobre todo, que no pagara la extorsión. ¿Qué hacer en un caso así?, pagar es contribuir a que siga girando la rueda de la extorsión, pero también es asegurarse de recuperar un bien que ha costado 8000 euros, ante la absoluta seguridad de que en una hora estará convertido en cenizas. Y claro, no es cuestión de llegar al puñetero barrio con cuatro amigos de aspecto patibulario y liarse estilo Chuck Norris contra todo lo que se mueve, por muchas ganas que tengamos. Cuando regresó al cuartel de la Benemérita a poner la denuncia y explicar lo que había pasado, además de una reconvención por pagar la extorsión, recibió una explicación bastante humana y coherente sobre los motivos por los que están atados de pies y manos con unos delincuentes (organizados y en bandas) que todo el mundo sabe a qué se dedican, quién son y dónde están. Pero para recuperar la moto mi amigo se había tenido que buscar la vida solito... Otro motero recibió amenazas de muerte contra él y su familia en plena sede del Juzgado cuando se disponía a llevar a cabo la rueda de reconocimiento por una extorsión similar. Poco después el juez Miguel Ángel del Arco, titular del Juzgado de Instrucción nº 6 de Granada ordenó la detención de los delincuentes y ha emprendido una amplia investigación para tratar de aclarar los casos de presuntas extorsiones sufridas por los propietarios de motocicletas y ciclomotores a manos de grupos organizados de delincuentes. Ojalá puedan estar muy pronto tranquilos los moteros granadinos. La noticia, aquí. http://www.granadahoy.com/33865_ESN_HTML.htm

Publicado por Ana Pérez, el 14/02/2007 a las 10:25

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Recesvinto

Conocí hace mucho tiempo a una pareja de moteros en una concentración no recuerdo dónde y me los presentaron como el Summa Artis del frikismo, como algo fuera de serie, pero ¿quién soy yo para juzgar?, Dios me libre. El pasajero ¿se elige o uno es elegido por su pasajero? No sé si un blog motero es el mejor lugar para elucubrar sobre el origen de la vida, así que cada uno saque sus conclusiones y haga con ellas lo que pueda. ***** estaba encantado con Recesvinto. Era el perfecto compañero de viaje, el pasajero con el que todo motero sueña. Hiciera frío, hiciera calor, lloviera, nevara, le diera a ***** por los invertidos, quemadas de rueda o circular a 230 km/h arriesgando sus puntos y los de sus nietos, no importaba, Recesvinto se conformaba imperturbable por salvaje que fuera la burrada. No se movía del asiento, formaba un todo con la moto, jamás discutía ni la ruta ni las paradas. No se quejaba, incluso algunos juraríamos que ni siquiera necesitaba orinar. La venganza de Recesvinto consistía en no sacar la cartera. Jamás consintió en compartir los gastos, ni siquiera en el momento en que ***** lo sentó a la mesa de un conocido bar de carretera y el dueño insistió en que si ocupaba un asiento debía pedir menú. Nadie les conoció relación, es más, ni siquiera se dirigían la palabra, pero iban juntos a todas partes. Llegaban juntos a las concentraciones y se marchaban juntos por donde habían venido. ***** no comprendía por qué todo el mundo los miraba de aquella forma. En una ocasión la Guardia Civil los paró, pero fue incapaz de poner ninguna pega pese a lo extraordinario de la pareja. Recesvinto, si bien llamaba la atención por su tamaño e indumentaria, iba perfectamente atado a las estriberas y agarraderas para el pasajero de la moto con unos pulpos, por lo que no había peligro de que se desplazara y según la ley era un bulto más de la moto. Llevaba su casco, su chaqueta, unos pantalones tejanos y botas, así como *****, que además tenía toda la documentación de la moto y su carnet de conducir en regla. Cada uno puede llevar atado en el asiento del pasajero lo que quiere, mientras no dificulte los movimientos del conductor. La Guardia Civil lo vio como un extraño muñeco de trapo vestido de motero. Para ***** era su amigo. Su pasajero. Juntos frente a un mundo que no los comprendería jamás. Quien crea que esto es una muestra (de andar por casa) de realismo-fantástico motero a lo Isabel Allende le invito a que vaya a Pingüinos, busque a ***** y a Recesvinto entre el gentío y les invite a unas cervezas. Recesvinto adora las Cruzcampo.

Publicado por Ana Pérez, el 14/02/2007 a las 10:25

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